El código binario de nuestras células

Bruce Lipton advirtió de la importancia fundamental del modo crecimiento y del modo protección gracias a sus estudios con seres unicelulares. Cada una de nuestras células se abre cuando percibe nutrientes y se cierra cuando trata de protegerse. Cada célula y cada organismo compuesto por un conjunto de células necesita este mecanismo para (sobre)vivir. Cada día, miles de millones de células en nuestro cuerpo se desgastan y son sustituidas. Por ejemplo, cada 72 horas cambiamos toda la pared celular interior del intestino. La mayoría de nuestras células mueren al cabo de unas semanas o meses y son renovadas. En la realidad del plano celular nos encontramos en un continuo nacer y perecer, sin comprenderlo con nuestros sentidos. Este proceso elemental, que nos caracteriza, es excluido cuidadosamente de nuestra percepción diaria.

Cuanto más caso le hacemos a nuestro “ruido mental”, más nos alejamos de nuestro verdadero ser. Dirijamos pues mucho más el foco de la atención hacia las informaciones de nuestra realidad celular, que es lo que principalmente somos.Traductor-codigo-Binario

Como acabamos de saber, uno de los principios fundamentales de nuestras células está en su organización binaria. Todo está basado en la información primordial de “crecimiento” o “protección”. Cada célula individual se abre o se cierra.

La organización binaria de nuestras células se asemeja estructuralmente al principio del mundo de los ordenadores: uno o cero. Parece ser que todo nuestro universo en la realidad cuántica está creado de forma binaria sobre el uno y el cero. La reacción de protección de cada célula frente a la percepción de informaciones del entorno, y lo mismo en los organismos enteros, es un tipo de conducta fundamental que un organismo necesita para sobrevivir. Si un animal salvaje ruge en la selva, ha sido imprescindible, desde los inicios de la humanidad, protegerse para sobrevivir. Pero entendámonos: ¡para sobrevivir! También podemos llamar el estado de protección propio de nuestro cuerpo como “modo supervivencia”. Lo necesitamos para actuar correspondientemente antes de que se nos coma un león. Pero, ¿qué aspecto tienen los leones de nuestra cultura? Disfrazado de tráfico, avalancha de correo electrónico, relación de pareja, profesión, e incluso de actividad de ocio, en nuestra percepción del entorno, el animal salvaje parece acecharnos casi detrás de cada esquina.

Para una persona que tiene que huir de un león, no tiene sentido invertir su energía en crecimiento. Se trata sólo de asegurar la propia supervivencia, y para huir del león y atacarlo, se necesita toda la energía disponible. Esto significa que el foco de las energías a favor de la reacción de protección siempre es a costa del crecimiento. En ese proceso se absorbe toda la energía que no es absolutamente necesaria para el mantenimiento de los órganos y los tejidos. Una reacción de protección requiere toda la energía posible. Ya no parece necesario metabolizar nutrientes, porque se necesita demasiada energía para evadir el peligro previsto. Los latidos del corazón aumentan, se reduce la libido y la digestión, se amplían los vasos sanguíneos.

Por el contrario, en el modo crecimiento se produce un intercambio entre el organismo y su entorno: se ingieren alimentos, se eliminan productos de desecho y se metabolizan nutrientes, que se transforman en energía.

Por este motivo, una interrupción del proceso de crecimiento es extremadamente debilitante para el organismo. En el proceso de crecimiento, la energía no sólo se consume, sino también se produce. Si la actitud de protección se mantiene durante un tiempo más largo, se bloquea la producción de energía necesaria para la conservación de la vida.

Esto significa que nuestra energía vital sufre proporcionalmente al tiempo que nos mantenemos en el modo protección. Podemos llegar a interrumpir el proceso de crecimiento (nuestra propia energía) hasta el punto de verbalmente matarnos de miedo o de estrés.

Si queremos algo más que “sólo” sobrevivir, necesitamos nuestro modo crecimiento interior, también como adultos maduros. La regeneración celular sólo es posible en el modo crecimiento. Al igual que sólo disponemos de la plena capacidad cerebral, la creatividad y la intuición en nuestro modo crecimiento interior.

Por lo tanto, si realmente queremos vivir todo nuestro potencial y la conexión con la inteligencia presente en nuestras células, es necesario dedicarles toda nuestra atención.

Resumen de un capítulo del libro Inteligencia Cuántica de Klaus P. Medicus (Ed. Obelisco)

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